Industria

Cabify en picada contra Ley Uber en su última etapa legislativa: “Está llena de incongruencias”

A juicio de Álvaro Pasquez, la normativa golpeará al 70% de los socios conductores activos en las aplicaciones, porque son personas que complementan sus ingresos normales. Se estima que hay 200 mil que utilizan estas plataformas.

Por: Magdalena Espinosa | Publicado: Martes 12 de julio de 2022 a las 04:00 hrs.
  • T+
  • T-
Foto: Julio Castro
Foto: Julio Castro

Compartir

El pasado 6 de julio la Sala del Senado aprobó la ley que regula a las Empresas de Aplicaciones de Transporte (EAT), conocida como la “Ley Uber”. El proyecto regresó a la Cámara de Diputados para su tercer trámite constitucional, desde que inició el debate en 2015.

Ante el avance de la iniciativa, el CEO de Cabify, Álvaro Pasquez, dijo que si bien espera regularizar lo antes posible la situación de la empresa, sostuvo que el contenido de la ley impactará fuertemente a la industria porque está “llena de incongruencias”.

“Nos hemos demorado más de la cuenta en regularizar esta industria y (la discusión) ha sido a espaldas de la industria”.
Álvaro Pásquez, CEO de Cabify.

A su juicio, el Congreso impone una serie de requisitos de “seguridad técnica”, pero que al final no responden a la protección de pasajeros y conductores. Algunos de los puntos de la normativa son: el congelamiento del parque vehicular; contar con autos de hasta tres años de antigüedad, y tener licencia profesional que se solicitará hasta 18 meses después de entrar en vigencia la ley.

“Lo que inspiró esta normativa era mitigar la guerra entre aplicaciones y taxistas, pero eso no tiene sentido porque hoy la industria trabaja con ellos y está constantemente creando incentivos para atraerlos”, explicó el alto ejecutivo.

Según Pasquez, la ley no ha tenido modificaciones sustanciales durante su tramitación y la discusión en el Congreso sigue la dinámica de “aplicaciones versus taxistas”, un escenario que -indica- cambió radicalmente desde la propagación de la pandemia, porque los techos amarillos y las empresas tecnológicas unieron fuerzas para seguir operando.

“Nos hemos demorado más de la cuenta en regularizar esta industria y (la discusión) ha sido a espaldas de la industria (...) Cabify cree en el diálogo y es importante que nos involucren porque llevamos diez años de experiencia. Este servicio es parte de la gente y no hay que ponerlo en riesgo porque el negocio es muy potente. Las medidas no son proconsumidor”, remató Pasquez.

Los puntos críticos

Un estudio hecho por el economista David Bravo del Centro UC calculó que 200 mil personas utilizan las plataformas tecnológicas de transportes para trabajar, lo que representa el 2,4% de los ocupados del país. De acuerdo al CEO de Cabify, de ese total el 70% son personas que en su tiempo libre se conectan a la aplicación porque es un complemento de sus ingresos formales. Por lo mismo, justamente este grupo es el que se verá fuertemente golpeado por la Ley Uber.

A juicio del ejecutivo, son cuatro las exigencias que disminuirán la presencia de conductores en las aplicaciones. La primera es la exigencia de la licencia profesional, ya que las escuelas de manejo no tienen la capacidad de entregar el documento antes del congelamiento del parque vehicular.

“La oferta es reducida y los conductores que la requieren son muchísimos. Es imposible que esta industria pueda cumplir con los plazos establecidos, por lo mismo creemos que es necesario buscar mecanismo alternativos como la formación online”.

Luego, Pasquez dijo que un segundo problema es la creación de un registro que limita el número de vehículos por persona. “Es erróneo pensar que detrás de ellos hay grandes empresas arrendando autos, sino que muchos son jubilados o gente que perdió su trabajo durante la pandemia e invirtieron en pequeñas flotas de hasta cinco vehículos”, contó.

A esta arista se suma el congelamiento del parque automotor lo que restringirá la inscripción de nuevas patentes. El problema de fondo es que los conductores conectados varían según la temporada del año, pues muchos son estudiantes que sólo trabajan en vacaciones de invierno o verano.

Y por último, la exigencia de modelos de autos de hasta tres años de antigüedad. A ojos de Cabify, la seguridad no es sinónimo de “motores modernos”, sino que de certificación asociadas a inspecciones de calidad de servicio.

“Limitar la antigüedad del vehículo asumiendo que ello es garantía de seguridad también es un error. Hay autos de ocho años que tienen mejor estándar de seguridad que modelos cero kilómetro que se comercializan actualmente”, apuntó.

Lo más leído